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Análisis de coyuntura

17 de Marzo de 2009
LA CRISIS GLOBAL. Políticas públicas en una era de incertidumbre (PARTE 2)
Escrito por: Daniel García Delgado

La necesidad de un nuevo paradigma para América del Sur

1. Una región en problemas

            El impacto de la crisis en la región es significativo y, a la vez, diferenciado. En general negativo para una región que se especializa en commodities, y donde los precios de éstas bajaron a la mitad en pocos meses; de una región que está fuertemente endeudada, y con crecientes dificultades para la obtención de divisas y con procesos de fuga de capitales.[i] Es diferenciado con respecto a los países centrales, e internamente de acuerdo a si estos últimos basan su producción solo en materias primas, ya sea que tengan éstos macroeconomías sólidas, nivel de deuda doméstica y externa controlable o capacidad de financiarla con recursos propios. El impacto es duro también en términos de reducción de su comercio interno, de sus exportaciones y la brusca desaceleración del crecimiento que padece. Así, la mayoría de los países -sean que pertenezcan a TLC o al a Unasur, el Pacto Andino o a el MERCOSUR- sufren diferenciada e injustamente una crisis que no generaron.

            Como señala el último informe de FETyP, este efecto presentará diferencias significativas según los países y será de particular gravedad en México y América Central, dada su total dependencia del mercado norteamericano y el peso, en el nivel de ingresos de los sectores más desfavorecidos, de las remesas de los migrantes. Pero toda la región será afectada por la  reducción del precio y el volumen de las exportaciones y las crecientes dificultades para financiar un déficit en cuenta corriente que sólo temporalmente podrá ser sostenido mediante la utilización de las reservas o el recurso a los organismos multilaterales de crédito. "El problema de la crisis financiera se acelera y agudiza por la integración que tiene a los mercados financieros y de capital internacional, principalmente Brasil, y en segundo lugar Chile. Con lo que las grandes entidades financieras que se cayeron una tras otras y aún las que están en pié, lo primero que hicieron, para hacerse de recursos, fue desprenderse de los títulos públicos y privados de los llamados, por ellos, países emergentes, entre ellos Brasil y Chile." [ii]

            Tal vez la propagación de la crisis encuentra a América Latina mejor posicionada que Asia o Europa del Este. Sin embargo, la misma ha golpeado de lleno a la economía brasileña en el cuarto trimestre del año pasado, en el cual su PBI cayó el 3,6% en comparación con el tercer trimestre y ha afectado el precio de las commodities y el nivel de crecimiento de la región. 

            -La crisis pareciera dar protagonismo a los Estado-nación más que al comercio internacional, y mostrar una región en disputa creciente por supuestos proteccionismos, devaluaciones competitivas y déficit comerciales. En principio, la crisis afecta al MERCOSUR, o al menos el bloque aparece como más conflictivo. Porque la región tenía una dinámica que derivaba del fuerte aumento de los intercambios comerciales, el crecimiento los precios de las commodities y de las buenas sintonías ideológicas de los nuevos liderazgos políticos, pero ahora aparece más problemática. Se internaliza el debate sobre proteccionismo o libre comercio; la posibilidad de defender empleo e industrias en uno u otro país y el intercambio bilateral entre Argentina y Brasil  y Uruguay,  cobra así un tinte político fuerte. Cada país está adoptando medidas para moderar los impactos de la crisis. No hay política económica o monetaria común, por lo que deben negociarse las mismas.

            -Por último se agudizan los conflictos distributivos y de proyectos nacionales al interior de los mismos países de la región. En donde los sectores posicionados en commodities, y perspectivas aperturistas aumentan sus presiones por eliminación de retenciones o de agresivas devaluaciones conjuntamente con la mantención o reducción de los niveles salariales. Así, la negociación es distinta con la soja en niveles históricos, lo mismo sucede con el petróleo y con las exportaciones industriales en alza; también ocurre esto cuando las commodities y la producción industrial están más abajo y con incertidumbre en los mercados mundiales y un cierto colapso del comercio mundial. En este contexto, no todo se resuelve con una devaluación agresiva; ésta en el actual contexto no necesariamente tendría los resultados competitivos esperables o de derrame sobre el empleo.

               Sin embargo, enfrentar la crisis también en bloque sería más conveniente que hacerlo país por país. Sobre todo, pensar que no solo es suficiente para superarla contar con equilibrios macroeconómicos nacionales (gasto público, tipo de cambio, ahorro interno) y menor dependencia del crédito externo. Las soluciones no son sólo macroeconómicas y economicistas, sino también y fuertemente políticas, y no son solo nacionales sino regionales y globales. Sobre todo en un mundo que requiere masa crítica para negociar con algún poder para tener expectativas de cambios en las reglas de juego de la governanza global y donde los bloques del G7 no están de acuerdo y prima la incertidumbre sobre lo que sucederá.

2. La necesidad de creatividad teórica y política

                En algún sentido, se plantea la necesidad para los países del MERCOSUR y en particular para Brasil y Argentina, de dejar de seguir automáticamente los lineamientos del Norte y buscar por sí mismos "respuestas originales para hacer frente a la actual crisis económica y financiera mundial"; de dejar de comprar relatos y buscar un proyecto propio. El pensamiento 'único', o 'céntrico' y su gravitación en los países en la periferia del sistema, entra en crisis. Aparece un vacío teórico en el cual, la racionalidad de los centros dominantes pierde bases de sustentación teórica, y consecuentemente debilita su influencia hegemónica sobre las ideas y las políticas económicas del resto del mundo. Es por ello, que según Mangabeira Unger, "Hay que reconstruir el Estado pero también el mercado, porque el debate que se hace hoy en el mundo es estrecho, es un keynesianismo fosilizado donde sólo se discuten dos temas superficiales, primero la necesidad de regular los mercados financieros y segundo el imperativo de adoptar políticas fiscales y monetarias expansionistas." [iii]

            En cierta forma el keynesianismo inicial fue pensado para países centrales en una era de predominio de los Estados nación y del industrialismo. Y si bien coincidiendo en la necesidad de un mayor protagonismo del Estado en obra pública para reactivar y actuar contracíclicamente en la actualidad, es necesario también considerar que los países de América del Sur sufren la crisis mundial hoy fuertemente por dos tipos de restricciones externas: una contracción muy fuerte del comercio mundial y disminución de sus exportaciones, junto a la continuidad del endeudamiento externo, el menor crédito y la fuga de capitales. 

            La búsqueda de un nuevo modelo de desarrollo ha sido una preocupación en los países de América del Sur a partir sobre todo a partir de la crisis de comienzos de este siglo del modelo neoliberal. Desde entonces, diversos gobiernos de la región, progresistas, populares y de centro-izquierda comenzaron a configurar políticas novedosas, orientaciones neodesarrollistas, 'productivistas', de reestatización de recursos naturales y democratización de sus sociedades. Y en  algún sentido podemos distinguir distintas lógicas y particularmente en América del Sur: además de la reproductiva del modelo asociado a los TLC, con una perspectiva más vinculada al mercado, al aperturismo y a una asociación estratégica con el Nafta (ej Chile, Perú o Colombia); por otro, una lógica emancipadora y más radicalizada vinculada a países como Venezuela, Ecuador y Bolivia, con demandas asociadas a la recuperación de recursos naturales, indigenistas e incorporación de formas de participación novedosa. Y por otro, perspectivas neodesarrollistas coincidentes en muchos casos con las anteriores, pero donde se intenta articularlas a un replanteo del modelo de desarrollo y del orden global. 

            Siguiendo esta última perspectiva, los temas del proteccionismo y el keynesianismo que marcan el debate y las propuestas en el centro, podrían ser problematizados tomando cierta distancia. Por un lado, criticando el proteccionismo reciente de los países industrializados en detrimento de los países en desarrollo. Es decir, si bien discursivamente aperturistas para afuera, pero protegiendo antes con barreras paraarancelarias su producción agraria, ahora se vuelven proteccionistas en lo industrial poniendo trabas a las producciones de acero y otros insumos de los países emergentes, y en lo financiero, resolviendo los problemas de insolvencia con fuerte inyección de dinero en sus bancos y empresas, pero manteniendo las fuertes exigencias del FMI de las deudas de los emergentes y no regulando la fuga de dinero de los mismos. Asimismo, los OM con sus recientes disculpas por haber monitoreado los países en desarrollo más que a los centrales -donde verdaderamente estalló la gran crisis- en realidad siguen escondiendo que estas instituciones fueron  hechas como herramientas financieras del poder sistémico y que hasta ahora siguen siendo funcionales a éste, así siguen insistiendo hoy en varios países del G7 que: "las condicionalidades de los préstamos no se negocian". 

            Por otro lado, en cuanto al debate en torno del keynesianismo, se escucha una comparación habitual entre la crisis actual y la del '30; y pareciera sugerirse en varias posturas que la solución a los problemas del presente está en la vuelta a las políticas del pasado. Así como los referentes de la emergencia neoliberal fueron Hayek (1981) y Friedman (1966, 1979), y la escuela monetarista, pareciera que la única referencia para enfrentar la crisis global sería Keynes (1951). Pero, la coyuntura política, económica tecnológica y social de esta década es bien diferente a la de mediados del siglo pasado. Inclusive la resolución de la industrialización sustitutiva y el Estado de Bienestar que surgió en la región, estuvo más asociado a gobiernos populares industrializantes, al contexto de la Segunda Guerra Mundial, y a las doctrinas estructuralistas cepalianas y desarrollistas. En todo caso, a una tradición de pensamiento que establecía la problemática relación centro-periferia como clave y que no estaba en el keynesianismo original. De modo que, se trata de resaltar que los desafíos del presente implican la necesidad de originalidad y masa crítica y no sólo repetición de fórmulas. [iv]Así no se puede resolver esta crisis con las ideas del keynesianismo de mediados del siglo XX, ni a partir de los ciclos capitalistas a lo Kondratieff, sino que requieren de creatividad  teórica y política y  de un pensamiento situado.

            En este sentido, América del Sur puede ofrecer otro paradigma y no tiene por qué seguir debates repetitivos sino buscar una orientación propia mediante matrices neodesarrollistas, productivistas y alternativistas y experiencias políticas actuales de inversión pública en infraestructura, en la generación directa de empleo por el Estado, en políticas de vivienda y energía. El Estado debe garantizar las inversiones que la iniciativa del mercado no esta en condiciones de realizar. En la crisis global los países ricos están perdidos, desorientados. Es una gran oportunidad para ampliar las bases productivas y democratizar la economía de mercado. Como sostiene Mangabeira Unger, es necesario "usar el poder del Estado para instrumentar la energía que hay debajo. Brasil y Argentina tienen como atributo más importante su vitalidad. Somos países amables pero vestimos una camisa de fuerza de instituciones copiadas que se oponen a esa finalidad. Por eso la crisis de las potencias es una ocasión para romper la camisa de fuerza  y por eso necesitamos hacer lo que no estamos acostumbrados a hacer: innovar en las instituciones." [v]  También puede incluirse medidas novedosas como estatización de los fondos provisionales para generar empleo directo por el Estado, prohibición de exportaciones de oro; inversión en obra publica con derrame territorial social, etc.

             Este paradigma puede apoyarse en diversas fuentes:

             - En un modelo de desarrollo integral e inclusivo, recuperando una tradición teórica original de la región. Una perspectiva de búsqueda de sociedades con mayor valor agregado, con mayor distribución y control del propio destino. Un rico acervo de producción en sus ciencias sociales, y en orientaciones  favorables a un desarrollo con industrialización, innovación, teniendo en cuenta las condiciones periféricas aportado por el neodesarrollismo el productivismo, neoestructuralismo y el actual activismo estatal contracíclico.

            -En tradiciones emancipadoras y democráticas, de movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil en visiones alternativas y postulando una tradición crítica sobre diversas temáticas (medioambientales, género, consumos, minorías, derechos humanos, etc.), que estimulan a avanzar sobre nuevos derechos,  pero sobre todo en lacrisis la defensa de lo social y lo productivo,  el mantenimiento del nivel de salarios y del empleo, el apoyo a las pymes y las mayores regulaciones sobre los bancos para facilitar el crédito; el generar mecanismos de concertación social para generar sinergias y autoconfianza en la gente de que de la crisis se saldrá con equidad, y no con más inequidad y seguridad.

            Asimismo planteos  humanistas de valores y concepción de la persona de la tradición judeo-cristiana y en los aportes de diversas Iglesias que contribuyeron a configurar una tradición de  dignidad de las personas y de búsqueda de inclusión y de lucha contra la pobreza que abarca diversas dimensiones. Todo lo cual puede dar rol a las organizaciones de la sociedad civil para participar en la generación de soluciones en esta construcción colectiva.

            -Y finalmente en la iniciativa, audacia y productividad de la política.  En ese sentido, los líderes políticos de la región han tenido y tienen una fuerte significación, particularmente en épocas de crisis y de cambios estructurales (el PBI global disminuirá en 2009 por primera vez desde la Segunda Guerra mundial y el comercio internacional también reducirá su ritmo de expansión como no se observaba desde la crisis de los años 30). En realidad nunca antes los presidentes de la región se habían reunido tanto como  hoy. Y a búsqueda de mayor autonomía y de un desarrollo integral es una propuesta común en la mayoría de los mismos, como fuera mostrado recientemente en el encuentro sobre defensa de la UNASUR.[vi] Asimismo, hay productividad cuando se  muestran orientaciones y propuestas junto a las fuertes constricciones que rápidamente se hacen sentir para gobernar, de los bloques conservadores y concentrados, de conflictos intersectoriales y presiones comunicacionales.

            Esto último da una importancia central en la política regional concebida como negociación, flexibilidad, concertación, y búsqueda de juegos de suma positiva, más que solo basada en un sistema de precios y de mercado. Porque no se trata solo de defenderse de la crisis sino de transformar la realidad. Así la política concebida como capacidad de negociación y coordinación regional de políticas públicas productivas, comerciales y financieras es una de las claves para superar la crisis global.

            Estas capacidades existen para superar las diferencias de intereses y otras posibilidades de aumentar los intercambios, el financiamiento para impulsar infraestructura y empresas comunes; los intercambios compensados, (ej. políticas bilaterales pueden llevar a lo que Brasil compra fuera de su país lo haga en la Argentina y a la inversa, el desarrollo de inversiones estratégicas entre empresas de ambos países,  sistema de cupos de exportación para que resulte conveniente y equitativo para las partes, y aumentar aranceles del AEC, etc. Asimismo, la solidaridad con los países menos desarrollados y modificar asimetrías, y formalizar nuevas incorporaciones (ej. Venezuela) forman parte también de la nueva agenda estratégica.

3. Escenarios regionales de salida de la crisis

            No es fácil pronosticar en la turbulencia y más aún en una era de incertidumbre pero, a la vez, también es necesario prever qué puede pasar con la región para alumbrar los mejores caminos: si va hacia alianzas que fortalecen  una vocación agroindustrial y dependencia financiera (ingreso de divisas por exportaciones de commodities, alimentos y biocombustibles a por ej., China y EUA); u hacia otras que pueden fortalecer la producción industrial, economías más integradas y más autónomas. Máxime cuando los organismos internacionales especializados cambian sus predicciones semana a semana y la turbulencia de la crisis global amenaza la situación económica, social y política (gobernabilidad) de gobiernos que  hasta hace poco estaban muy consolidados.

            De allí que presentemos dos escenarios probables. El primero, plantea el predominio de lógicas reproductivas en donde los conflictos binacionales o de bloque se agudizan, y donde cada país maximiza su inserción internacional previa (sea como actor global, alianzas internas o externas, apertura TLC, etc.). El segundo  parte de una asociación estratégica que tracciones el bloque en lo interno, derrame sobre el conjunto, modifique asimetrías y sirve, a la vez, para tener una agenda común en los grandes foros.

            a) La región como marco de salidas individuales a la crisis global. El MERCOSUR sin proyecto o agenda común significaría que las disputas comerciales serían más difíciles de zanjar. Donde no bastaría ya con la buena voluntad encuentros y discursos, porque los países de la región optan por soluciones individuales frente a la crisis global. Ello no necesariamente haría que el MERCOSUR se disuelva, pero sí que pierda presencia o parte de su promesa. En todo caso, que no se aproveche la oportunidad de constituir un bloque creíble tanto para adentro como hacia fuera.

            Este escenario aumentaría las disfuncionalidades del proceso de integración y favorecería un panorama en que todos tienen reclamos respecto a los demás: Brasil de Argentina, Argentina por proteccionismo, ésta a su vez de Brasil por el déficit comercial, y Uruguay se queja ante Brasil de Argentina por la ampliación de las licencias no automáticas lo mismo que Paraguay. La falta de una agenda común y problemas de la institucionalidad del bloque MERCOSUR harían que no se avance en el proceso de toma de decisiones, tanto por el rol de actor global asumida por Brasil, como por la capacidad de veto en las decisiones de países más chicos.

           b) La región con alianza estratégica. Es un escenario que permite superar las actuales diferencias comerciales y potenciar los intercambios mediante financiamiento, compensaciones, gastos en infraestructura y emprendimientos conjuntos. El acuerdo del MERCOSUR daría impulso y mayor dinamismo a la UNASUR y  éste escenario es el que surgiría de configurar una alianza estratégica que traccione un mercado interno regional en expansión. No solo derivada de la voluntad de los gobiernos sino de la participación de empresarios, pymes, gremios y organizaciones de la sociedad civil. Lo cierto es que la salida de la crisis global no es sólo nacional, y que las alianzas estratégicas son solo duraderas si se convierten en instituciones y políticas efectivas que afecten la vida cotidiana de los ciudadanos y no sean sólo retórica.  

           Así, en el nivel nacional, el activismo y las orientaciones productivas son necesarias e importantes, pero si no construimos un mercado regional ampliado, si el comercio internacional no se fortalece y si aumentan las disputas comerciales entre los países miembros; si sigue sin haber un acuerdo estratégico con nuestro socio principal, (Brasil) los problemas para resolver la crisis resultarán mayores. El acuerdo estratégico se basa también en requerimientos mutuos de ambos países: Brasil porque si bien tiene capacidad de actuar como actor global, necesita de la Argentina para configurar la región. Argentina si bien tiene varios juegos o alianzas posibles, si realmente quiere incidir en el escenario internacional y,  a la vez, reindustrializarse,  requiere de Brasil. Y ambos forman parte del G20.

            Y esta alianza estratégica debería trasuntarse sobre todo en una agenda común en el debate sobre el nuevo orden mundial, tanto en lo referente a la reforma financiera internacional en la próxima reunión del G20 en Londres; en la reunión sobre comercio multilateral en la OMC y en la ONU.  En la reformulación del crédito, el control de los flujos de capitales, de los paraísos fiscales, de las calificadores de riesgo,  para que esta reforma no sea solo direccionalizada o controlada por los países centrales.[vii] En realidad, tanto para saber en qué temas confluir con los países desarrollados, con cuáles negociar, dado que los intereses de EUA y la UE no son tan coincidentes, pero también para tener en claro qué elementos no se deben resignar -por ej. un cambio drástico del FMI para que preste más y sin condicionalidades; que haya regulaciones para que las casas matrices de los bancos no retiren liquidez de sus subsidiarias en los mercados emergentes, crear un mecanismos de tributación del sistema financiero y evitar la fuga de capitales de los países emergentes a los títulos del Tesoro norteamericano, porque ese dinero no retorna al mercado y no se convierte en fuente de crédito-. En síntesis, que efectivamente existan otras reglas reactivantes en favor de la producción y del empleo, y negociar ("hacerse fuertes") a partir de apoyarse en la necesidad que tienen los países centrales de lograr algún grado de coordinación y  de consenso para poder superar una crisis global que es sistémica, que involucra a todos.

            Asimismo, la fórmula que adoptará el comercio multilateral en la OMC, y el replanteo de las instituciones políticas como la ONU dentro de una concepción de democratización de la globalización, de defensa de la paz y de la sustentabilidad social mundiales puede y debe enriquecerse de los aportes del nuevo paradigma que está surgiendo en América del Sur. Porque también en el nuevo orden mundial lo que se plantea es una nuevo equilibrio entre Estado y mercados en la economía mundial, y una lucha de agendas: si se avanza en la del desarrollo sustentable y para todos, con eliminación de asimetrías de diverso tipo y de mayor justicia y paz, o si sigue predominando la agenda de seguridad, estatusqouista y vinculada tanto al poder financiero como militar sistémico. Porque lo cierto es que la perspectiva todavía dominante de EUA sobre América Latina tiene como centro más los problemas de fiscalización del narcotráfico y del crimen organizado, que los problemas de desigualdad, exclusión y desarrollo.  

Este análisis continuará con el abordaje del tercer punto: Las políticas públicas a nivel nacional frente a la crisis.-

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[i] En el caso argentino en los últimos dos años han salido más de u$s 20.000 millones, absorbiendo el superávit del balance comercial. La fuga debilita la posición financiera y deprime la demanda agregada.

[ii] FETyP "Efectos de la crisis económica internacional",  Buenos Aires, marzo 2009 (mimeo).  Ver artículo en esta Página.

[iii] En EUA se está constantemente citando a Roosvelt y el "New Deal" como si eso hubiera sacado  a EUA de la depresión. Fue exactamente lo contrario. Con el estímulo fiscal y las obras públicas, el PBI de EUA cayó por la mitad. La dura verdad es que lo que sacó al país de la crisis fue la guerra." Mangabeira Unger, "América del Sur puede ofrecer otro paradigma", Clarín, 22-02-09, pág. 19.

[iv] En el caso de Argentina la disminución de la tasas de interés para apuntar el gasto agregado haría aún menos atractiva la tenencia de pesos y agudizara la ya elevada salida de capitales.

[v] Ver entrevista a Mangabeira Unger, Suplemento Cash, Página 12, 22-2-2009.

[vi] Una  voluntad de mayor autonomía es un signo de la reciente reunión del Consejo de Defensa de la UNASUR y de que  el proceso de integración regional avanzan desde distintos lados y formas institucionales.  El Consejo de Defensa Sudamericano (CS) quedo constituido con el objetivo de consolidar a Sudamérica como una zona de paz, base para la estabilidad democrático y el desarrollo integral de los pueblos y como contribución a la paz mundial  No al bloque de Cuba avances en la integración financiera, cuestionamiento de la ilegitimidad de la deuda, de estatización de empresas extranjeras y de cuidado ambiental.

[vii] Mario  Rapoport, "Los paraísos fiscales y el desorden financiero internacional, BAE, 11 de marzo 2009.

 

Bibliografía

 

- Ferrer, A. (2004), La densidad nacional, Capital Intelectual, Buenos Aires.

- Ferrer, A. y Jaguaribe, H, (2001) Argentina y Brasil en la globalización, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires:

- Friedman, Milton (1966), Capitalismo y libertad, Rialp, Madrid.

- Friedman, Milton, (1979), Moneda y desarrollo económico, 2a. ed., El Ateneo, Buenos Aires.

- García Delgado, D. y Nosetto, L. (2006), El desarrollo en un contexto posteneoliberal. Hacia una sociedad para todos, CICUS, Buenos Aires.

-Hayek, F, (1981), Nuevos estudios en filosofía, política, economía e historia de las ideas, EUDEBA, Buenos Aires.

-Held, D, (1995), Democracy and Global Order. From the Modern State to Cosmopolitan Governance, Stanford University Press.

- Keynes, J, (1951), Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, 3a. ed., Fondo de Cultura Económica,  México (D.F)

- Kliksberg, B., (2004) Más ética más desarrollo, Ateneo, Buenos Aires.

Unger, Roberto Mangabeira (1999), La democracia realizada: la alternativa progresista, Manantial, Buenos Aires:

- Petrella, Ricardo (1997), El Bien Común. Elogio de la solidaridad, Temas, Madrid.

- Plan Fénix (2008), La actual coyuntura y la crisis internacional. Reafirmar las metas de crecimiento, equidad e integración, (mimeo) Buenos Aires.

- Scannone, J. C y García Delgado, D, (2006), Ética, Desarrollo y Región, CICCUS, Buenos Aires.

 

 

Comentario 1
Escrito por: el 17 de Marzo de 2009

El artículo es excelente.Sintetiza y explica los desafíos de los gobiernos y lospueblos en este contexto de crisis global.

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