Diploma Superior en Desarrollo, Políticas Públicas e Integración Regional

La integración latinoamericana frente al actual escenario regional y global.

Inscripción abierta

XVI Edición – Ciclo 2022
Modalidad a distancia

Duración: 8 meses

Presentación

En los últimos 30 años América Latina se ha caracterizado por la alternancia de “oleadas” o ciclos progresistas y conservadores que no solo han orientado las decisiones y acciones de gobierno hacia políticas públicas más o menos inclusivas (según se trate del primer o segundo caso) y ligadas en mayor o menor medida hacia un objetivo de desarrollo, sino que también han incidido de manera decisiva en las estrategias de integración regional e inserción internacional de los países.

La oleada neoliberal que se instauró a partir del 2015, especialmente en América del Sur, reinstaló las mismas políticas de ajuste y restricción de derechos aplicadas en el pasado, basadas además en la apertura comercial, el endeudamiento y la financierización de la economía, dejando como consecuencia mayores niveles de pobreza y la pauperización de las condiciones de vida de gran parte de la ciudadanía.

Asimismo, se impulsaron acuerdos que favorecían la liberalización comercial en desmedro del fortalecimiento de espacios regionales históricos como el MERCOSUR y la Comunidad Andina e incluso contrarios a los objetivos de industrialización y desarrollo de sus países miembros.  Por otra parte, y en consonancia con una lógica de mayor aproximación con el norte global, se observaría un marcado distanciamiento entre los propios estados latinoamericanos y el desinterés por las estrategias de Cooperación Sur-Sur con otras regiones del mundo.

Este contexto propició las condiciones que favorecerían el retorno de gobiernos progresistas en varios países de la región que, además de comprometerse a restituir el deteriorado tejido social, se identificaron con una posición más latinoamericanista y con líneas de política exterior que buscarían sustituir el alineamiento automático con las potencias tradicionales por una mirada multipolar del escenario mundial.

En el plano internacional, no podemos soslayar el carácter disruptivo que ha tenido la presidencia de Donald Trump y su paso por la Casa Blanca, fundamentalmente por cómo ha impactado en dos aspectos claves de la política internacional: el debilitamiento del multilateralismo y el creciente conflicto geopolítico entre los Estados Unidos y China.

Iniciando el 2020, y cuando apenas comenzaban a percibirse algunos vientos de cambio en los planos regional e internacional, se abriría un capítulo sin precedentes en la historia de la humanidad: el COVID-19 golpeaba al mundo entero cobrándose miles de vidas y desatando una crisis económica y social también inédita.

La pandemia dejó en evidencia por un lado las capacidades limitadas de los países –desarrollados o no- para hacer frente a semejante tragedia sanitaria y responder eficientemente a las demandas sociales y económicas –fundamentalmente generadas a partir de los confinamientos que paralizaron la actividad productiva-,  y por otro lado, la falta de voluntad política por parte de los países más desarrollados para coordinar esfuerzos en la provisión de insumos primero y la distribución de vacunas después.

En el presente, mientras intentamos dejar la pandemia atrás y encaminarnos hacia una lenta recuperación, el mundo observa con inusitada preocupación y zozobra la escalada bélica desencadenada a partir de la intervención rusa en Ucrania, hecho que sin dudas aporta mayor incertidumbre a un contexto que ya era complejo. La política internacional se encuentra en un punto de inflexión frente a un conflicto de difícil resolución, que en parte obedece a razones y hechos históricos pero donde como siempre ocurre en estos casos, lo que está en juego son los intereses de unos pocos y el sufrimiento de muchos.

En este marco, urge repensarnos como país y como Región para revisar en primer término cómo vincularnos con el mundo, en particular, con las economías más desarrolladas pero también con las diferentes instituciones internacionales donde igualmente se articulan los poderes de unos pocos países. Ello cobra especial relevancia cuando desde estos organismos se busca influir o ejercer injerencia sobre las políticas de los estados. Y en segundo lugar, y muy ligado a lo anterior, esa revisión debe permitirnos concebir un proyecto de integración posible y acorde a nuestros intereses apelando al mismo tiempo al interés de la Región. Dicho de otra manera, buscar la forma de trabajar juntos en pos de los intereses comunes para fortalecer nuestra posición frente al mundo.

En este orden de ideas, resulta imprescindible delinear un pensamiento estratégico que interprete correctamente las condiciones materiales que hoy presenta un mundo y una región convulsionados de cara a la reconstrucción post pandemia. En tal sentido, y en función del complejo escenario descrito anteriormente, entendemos que dicha estrategia podría girar en torno a tres ejes:

Repensar la inserción regional en un nuevo contexto posneoliberal, lo cual implica una correcta lectura del actual mapa regional, diferente al que se había configurado en la primera década del Siglo XXI, que necesariamente conlleva a una nueva forma de relacionamiento y a nuevas alianzas en las que se amplíen y extiendan las fronteras sudamericanas hacia toda América Latina.

Diseñar una estrategia de inserción internacional en clave con las condiciones que presenta el actual sistema multipolar en el que se destaca la confrontación de dos potencias con modelos de acumulación y formas de vincularse con el resto del mundo -en especial los países periféricos como los nuestros- bien diferenciados. En definitiva, se trata de propiciar un relacionamiento virtuoso con países del sur global y fomentar la Cooperación Sur-Sur.

Propiciar una integración “pragmática” y posible, acorde a los objetivos de desarrollo de los países de la Región, cuya principal referencia sea el MERCOSUR desde donde se articulen tanto las agendas comerciales como las políticas y sociales. Por otro lado, contemplar la reactivación de las agendas que otrora fueran impulsadas por la UNASUR en áreas claves como salud, educación, infraestructura, ciencia y tecnología, entre otras, desde el MERCOSUR, la Comunidad Andina, la CELAC y otros espacios regionales.

En suma, nos encontramos frente a un momento histórico con muchos desafíos pero también oportunidades, para lo cual es imprescindible, como se ha señalado, el desarrollo de un pensamiento estratégico partiendo al menos de estas tres premisas. En tal sentido, es preciso discutir los modelos de desarrollo, integración regional e inserción internacional que se encuentran en disputa. En este orden de ideas, nos planteamos entre otros, los siguientes interrogantes: ¿cómo debemos interpretar el actual escenario internacional y qué desafíos y oportunidades presenta para América Latina? ¿Qué importancia tiene la integración regional desde el punto de vista estratégico en este contexto? ¿Cuáles son las diferentes estrategias de inserción internacional y regional planteadas por nuestros países?; ¿qué importancia tienen estos espacios para el fortalecimiento y resguardo de las democracias latinoamericanas y sus posibilidades de desarrollo, y al mismo tiempo, como plataforma para el diseño e implementación de políticas públicas regionales?

Propuesta académica sintética

El Diploma en su décimo sexta edición lleva por subtítulo “La integración latinoamericana frente al actual escenario regional y global”, y sus principales objetivos son, por un lado, brindar las herramientas teóricas y prácticas necesarias para abordar el análisis en torno a los modelos y escenarios de inserción regional e internacional en disputa y por el otro, trabajar en la búsqueda de nuevos diagnósticos a partir de las oportunidades y desafíos que presentan las diversas iniciativas de integración regional y de cooperación latinoamericanas en el actual contexto internacional y regional. Asimismo, el curso propone el estudio y análisis de un conjunto de políticas públicas e iniciativas impulsadas en los últimos años desde el ámbito regional y su potencial para contribuir al desarrollo nacional.